Viajar en avión amamantando, ¿cómo hacerlo?

Viajar en avión con un bebé puede ser una experiencia abrumadora para muchos. Para nuestra familia, ha sido una experiencia donde los viajes han fluido sin contratiempos, lo cual se lo debemos en gran medida a que han sido amamantados exclusivamente. El viaje se hace más fácil, pues el bebé está feliz y hace que toda la familia lo esté también.

De las ventajas que más hemos disfrutado al amamantar a nuestros peques, ha sido poder viajar en avión de forma ligera. Sin agua, sin leche, sin biberones, sin esterilizador y teniendo el alimento siempre listo y a la temperatura perfecta. Pero sobre todo, sin tener que dar explicaciones mientras cruzamos los controles migratorios.

Al amamantar mientras despegamos o aterrizamos, evitamos una de las razones más frecuentes de llantos en aviones, que es causado por las molestias al taparse los oídos en los bebés.

Sin embargo, por situaciones particulares, de trabajo o que escapan de nuestras manos, a veces toca viajar dejando en casa a un bebé amamantado. El sólo hecho de la separación genera bastante ansiedad a la madre, para además agregarle el ingrediente de qué tomará mientras no estemos y lo que pasará con nuestra lactancia al regresar del viaje.

Una separación del bebé por un viaje, no significa el final de la lactancia. Sólo implica una mayor preparación antes de irnos, dejando un banco de leche que supla los días que estaremos fuera. Claro, que siempre hay sus excepciones y algunos bebés hacen huelga al regresar la madre y no quieren volver a pegarse.

Al separarnos de nuestro bebé, sería recomendable hacer extracciones cada dos o tres horas, para mantener nuestra producción. Esta leche que extraemos, si es debidamente almacenada, puede viajar con nosotras de regreso a casa. Lo ideal es congelarla al momento de la extracción, para colocarla en una neverita con hielo seco o bolsas de hielo, para mantener el frío durante el viaje.

La leche materna está exenta de la restricción de líquidos a llevar dentro de la cabina del avión, cuya cantidad es 3.4 onzas, solo hay que tomar en cuenta algunas consideraciones:

✔ Siempre es bueno confirmar las políticas de la línea aérea elegida, ya que, cada una tiene sus regulaciones particulares. Es buena idea llevar impresas las políticas para que no haya sorpresas.
✔ Usar hielo seco o bolsa de hielo, y envolver las leches en periódicos para mantenerlas congeladas durante el viaje, dentro de una neverita que podrá ir dentro del carry-on o en la maleta a registrar.
✔ Comentarle al agente de seguridad en los controles, que llevamos leche materna y sacarla del carry-on antes de pasar los rayos-x. Si prefieres que no se pase por los rayos-x, tienes el derecho a decir que no.
✔ Llevar contigo el extractor, en caso de que el vuelo sea largo o haya retrasos y llegue la hora de extraerse. De esta manera, evitamos obstrucciones en las mamas.
✔ Confirmar que el extractor tenga baterías nuevas o en su defecto, practicar con tiempo la técnica de extracción manual.
✔ Tomar en cuenta que el extractor es considerado un artículo médico, por lo que no cuenta como parte del equipaje. Es frecuente ver debate en torno a este tema, por lo que es recomendable, investigar previamente con la línea aérea que se viajará.
✔ Si el viaje es internacional, confirmar si se necesita un adaptador de corriente eléctrica para conectar el extractor en el país destino.

Las extracciones mientras viajamos pueden implicar ciertos ajustes logísticos al viaje, pero no es un impedimento para llevarlo a cabo. Con paciencia, amor y planificación, se puede lograr continuar con la lactancia mientras viajamos sin nuestros bebés.

 

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