A veces no son los lugares por sí solos que son fantásticos, sino que a veces son las personas que lo hacen ver y sentir así.

En Senderos Los Martínez en San José de Ocoa nos recibieron con una gran sonrisa y con una inmensa vocación de servicio por la comunidad. Y vale decir que llegamos sin avisar.

Durante el recorrido por el lugar, para conocer todo lo que allí se producía (aguacates, pimientos, zanahorias, etc.), fuimos interactuando con algunas personas , quienes nos contaron de cómo era el lugar y cuáles eran sus raíces. Sin entrar en muchos detalles, les podemos decir que gran historia había detrás. Gracias a la generosidad y visión de una persona que compartió sus tierras como manera de que la comunidad se desarrollara y que fuera auto sostenible, donde hombres y mujeres trabajarían por igual, cada cual con responsabilidades asignadas.

Allí fuimos conociendo a diferentes personas, incluso hasta tomamos un rico café en la casa familiar, y ahí fue cuando descubrimos quienes eran cada uno: 4 generaciones. Ese fue el flechazo que nos hizo volver. Ver cómo ese legado se ha ido traspasando de generación en generación, y todos sabían de todo, incluso hasta la niña de apenas 9 años, cuando alguien preguntó sobre el proceso de recolección de las zanahorias, alzó su voz para darnos una respuesta. En ese momento te dices: algo están haciendo muy bien aquí.

De este lugar y su gente, dos cosas podemos decir: son un ejemplo a seguir; y ¡volveremos!

 

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